FLASH
El Barça puede superar ante el Racing el récord de victorias consecutivas en el inicio de temporadaLamine Yamal asegura en una entrevista que merece ganar este año el Balón de OroEl Barça-Real Madrid de la Liga F se disputará el próximo domingo 4 de octubre en el Spotify Camp Nou a las 17:00 horasClara Serrajordi ya ha hecho la mitad de la sesión con el resto de sus compañeras
Barça masculino

Oh Ferran, Oh Ferran

Ferran Torres no tiene motivos para decir que el Barça no le valora, a no ser que quiera hacer un pulso victimista con el club. Si viene el PSG puertas abiertas y templanza para sacar partido de una venta que parece insalvable

Ha sido una de las frases del Mundial, una de las bandas sonoras de la competición con permiso de Shakira y de su hit talismán de turno para España, o de las idas de olla de Donald Trump. El Oh Ferran, oh Ferran de Rocío, una creadora de contenidos que quiso hacer broma con sus amigas mientras grababa un vídeo, sin imaginar que su audio se haría viral e impulsaría el sex appeal del jugador de España y del Barça. Alguien que ya advierte desde hace tiempo que tiene una mentalidad de tiburón, que es la que queríamos ver en los terrenos de juego, no en las pistas de baile, los reels, Tik Tok varios o subidas repentinas de testosterona.

Si os soy sincero no sé en qué momento Ferran se ha convertido en una especie de superhéroe sin capa, un gigoló al que le favorece la cabellera larga, el moreno playero y los tatuajes y que, en cuestión de semanas, ha mutado en uno de los jugadores de moda, y no solo por el gol que le dio a España el segundo Mundial en un épico choque ante Argentina. El tanto fue solo la culminación de una obra algo surrealista que se ha ido cociendo en las últimas semanas y que ha puesto literalmente a Torres en el escaparate del deseo, y no solo futbolístico.

Como esto no es Tinder vamos a centrarnos en el ámbito futbolístico, que entiendo que es algo que me vais a agradecer. Ferran Torres lleva meses reivindicándose, primero en el Barça, con su mejor año, y más tarde en una selección española en la que perdió la titularidad, pero que demostró ser un valioso suplente. El valenciano termina contrato este 2027 y la sensación es que hay interés por aprovechar el momento y conseguir lo que hace años parecía inviable: un contrato de crack mundial.

Mi olfato se entesta en decirme que el interés del PSG no es nuevo, y que el jugador sabe del deseo del club francés y de Luis Enrique desde hace meses, por lo que ahora quiere hacer un pulso al Barça con el perfecto telón de fondo de su papel de superestrella, que diría Aitana, en el Mundial. Es más, su entorno ha hecho movimientos en este sentido, y me atrevo a decir que el desembarco en París está mucho más avanzado de lo que nos quieren hacer creer. La frase de hace unos días asegurando que “el Barça tiene que demostrar que me quiere” me parece la coartada del cobarde que sabe que va a abandonar el barco, pero quiere generar un relato victimista cercano al me voy porque no me quieren.

A juzgar por la presencia que ha tenido este año en el Barça su sentencia no parece muy realista, ya que Flick le ha dado la titularidad por encima de Lewandowski. Han sido 20 tantos en 47 encuentros, su mejor temporada como azulgrana desde que llegó procedente del Manchester City en el mercado de invierno de 2022 cuando creíamos que Guardiola nos regalaba las sobras que no le funcionaban. El tiempo ha dado la razón a jugadores como Éric García, ahora indiscutible en este Barça.

Otra cosa es si hablamos de emolumentos. De sueldo. De dinero. Ahí la interpretación de los hechos ya puede ser algo más subjetiva, ya que su buen rendimiento en el último año no justifica para muchos sus pretensiones actuales, y menos para un jugador que costó 55 kilos y que ha tenido momentos de bloqueo importantes, con las pertinentes desesperaciones de los aficionados culés. Me atrevería a decir que a poco que Ferran ha ido haciendo bien las cosas, su valoración ha subido como la marea por comparativa nefasta de las primeras temporadas donde no parecía dar la talla para jugar en el Barça.

Quizás ha callado bocas, no diré que no. Pero no las suficientes como para que la afición culé considere a Ferran Torres un intocable, que entiendo que es lo que él reivindica pidiendo una mejora de contrato. Significativa fue la encuesta que hicimos en este medio hace unos días dónde te preguntábamos si harías un esfuerzo por retener al valenciano. La respuesta fue más que contundente: ganó el NO con el 100% de los votos. Mayoría absoluta e insultante.

Torres llega el próximo 12 de agosto tras unas merecidas vacaciones y a partir de ahí se acelerará todo el proceso. Públicamente nos venden que habrá una reunión del club con el jugador para valorar su renovación. No digo que no se produzcan esas conversaciones, pero la sensación es que tanto jugador como club saben perfectamente qué pasará a partir de los próximos días. Uno tensará la negociación- si es que la hay- hasta el final, y los otros recrearán un clima de concordia con las líneas rojas claras: no se cometerá ninguna locura por Ferran, entre otras cosas, porque todavía quedan locuras por cometer. Léase Rodri o, sobre todo, Julián Álvarez.

Dicho esto, sí que me parecería algo temerario desprenderse de El tiburón sin haber pescado antes un delantero centro, se llame Julián o perico de los palotes. Así que Rocío, la creadora de contenidos de la que os hablaba al inicio del artículo fue visionario. Efectivamente: oh Ferran, oh Ferran. Pero sin un tono jocoso lascivo, más bien ponedle un tono misericordioso del que empieza a estar hasta las narices de tanto victimismo y besitos en el escudo para terminar defendiendo la camiseta de los equipos que más daño nos hacen. También vale para Salma Paralluelo. Bon vent i barca nova!