Julián Álvarez hizo su trabajo: te toca Barça
El gesto sin precedentes del jugador argentino es un aviso claro al club azulgrana, que ahora no puede dejarlo con el culo al aire

El presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, dijo hace unos días que Julián López no se iba a vender. Buen presagio teniendo en cuenta que Julián López es un actor y ya forma parte de uno de los habituales lapsus mediáticos del máximo mandatario colchonero. Como os podéis imaginar, al Barça no le preocupa el intérprete, sino Julián Álvarez el futbolista, que el otro día desde Dallas partió la pana con su declaración de intenciones, una de las más bestias y contundentes que un servidor ha visto en el marco de un Mundial.
El Barça esperaba un gesto del bueno de Julián —justo lo que no se atrevió a hacer Nico Williams dos años consecutivos— y el delantero argentino se tiró a la piscina confiando que Laporta y los suyos habrían llenado de agua —y de dinero— la propia piscina. Y desde lejos la estampa es la de cada verano: un Laporta que hace de funambulista en el trampolín sabiendo que el deseo del jugador y del club coinciden, pero que quitárselo al Atlético de Madrid le va a costar un ojo de la cara, y a la afición la aparición de centenares de canas durante este verano.
Podíamos debatir si Julián Álvarez es o no la mejor opción para este Barça, incluso si vale la cantidad que se está pidiendo por él. Pero el gesto de Julián Álvarez lleva otro mensaje implícito para el club azulgrana: ahora no me vais a dejar con el culo al aire porque el ridículo sería histórico. Con el pavo real de Florentino haciendo gala de su billetera que es como el bolsillo mágico de Doraemon, y un Atlético que antes regalaría a precio de jubilado a Julián al PSG o al Arsenal, el Barça va a tener que sudar sangre para cerrar el fichaje del argentino. Y más si el director deportivo colchonero, Mateo Alemany, saca sus artimañas de regatista de bazar turco.
Julián Álvarez ha hecho a lo grande el pequeño gesto que le pedía el club azulgrana, y ahora el Barça no puede fallar. No nos podemos permitir otro fiasco ahora que parece que los astros empiezan a alinearse. En un club como el Barça no debería valer la improvisación, ni los planes B, C o D. Esto no son vitaminas. Ni Oyarzábal, ni nombres exóticos de futbolistas que no han visto jugar ni sus propias familias. Traigan a Julián Álvarez y, de paso, enmienden la deuda que tenemos con un argentino al que dejamos escapar y está siendo el máximo goleador del Mundial. Julián Álvarez no es Julián López, ni mucho menos Messi. Pero tiene algo que la mayoría de jugadores no han demostrado: enormes ganas de vestir de azulgrana y lucir el escudo del Barça. Ya solo por eso merece la pena tragarnos el culebrón del verano.

