El Barça femenino no se rompe: tengan paciencia
El sentimiento de tristeza por las marchas de jugadoras emblemáticas es entendible, pero no podemos caer en la trampa de la autodestrucción

¡Mierda! ¿Otra vez las malditas alarmas? Cada verano paso igual con nuestro Barça femenino y el mantra es más o menos el mismo: se nos marchan las jugadoras. ¡El club está desmantelando el femenino!, nos dicen algunos agoreros puntuales a la cita de la incertidumbre, el chascarrillo y la ignorancia deportiva. Pues yo voy a hacer un llamamiento a la calma, aunque sé que esto va a ser una misión complicada porque en verano la emocionalidad está a flor de piel. Que no cunda el pánico…al menos por ahora.
Está claro que el encabezado de que el Barça pierde a cuatro jugadoras que fueron titulares en la final de Champions de Oslo ante el Lyon es muy goloso. Y que los nombres duelen no es algo que vayamos a camuflar. Se ha oficializado el adiós de Alexia Putellas, de Mapi León, Ona Batlle, y pinta que Salma Paralluelo seguirá sus pasos. No voy a ocultar lo que para mí es una realidad incómoda: nada que ver con lo que sucedió el pasado año donde la mayoría de jugadoras que se dieron a la fuga en otro traumático verano no eran titulares indiscutibles. Ni mucho menos. Pero para que la fotografía tenga sentido hay que analizar las cosas bien, encerrando si es necesario el sentimiento culé visceral que muchas veces nos hace teñir toda la imagen de un negro trágico.
Alexia se va después de más de una década de azulgrana porque se ha vaciado y considera que su ciclo en el equipo de su vida ha terminado y ahora quiere disfrutar de otras experiencias. Si es la Reina en el terreno de juego, también lo debe ser para tomar sus decisiones. Y se va por la puerta grande, con un homenaje que perdurará para siempre en nuestros corazones. El mismo homenaje que merecía Mapi León, que se encuentra en una situación muy similar a la de Alexia. 9 años de Mapi dan para mucho, y es normal que nos deje un vacío enorme, pero se ha ganado también su derecho a decidir sus siguientes pasos.
Los casos de Ona y, veremos si el de Salma, están más alineados al contexto actual que, dicho sea de paso, es bastante criminal para el club porque el presupuesto del femenino va ligado a todo el equipo, por lo que eso nos da una clara desventaja competitiva con otros equipos de otras ligas donde eso no pasa y tienen más dinero para fichar y para convencer a las jugadoras. La proyección y expansión del fútbol femenino es un hecho, pero eso tiene una lectura que puede llegar a ser terrible para escuadras como el Barça que tienen que competir con auténticos clubes estado con los que la convicción económica la tienen prácticamente perdida.
Vaya, que ya podemos ir abandonando la idea romántica de que nuestras jugadoras van a terminar la carrera en el Barça. Habrá casos excepcionales, por supuesto, pero no será la tendencia mientras el club no esté fuerte económicamente. Por suerte el Barça sigue teniendo una base extraordinaria de jugadoras que han sido ornamentadas con jugadoras que han subido del B como si fueran auténticas veteranas. Y creo que a eso nos tenemos que acoger con optimismo: nuestra cantera es brillante y seguro que tendremos nuevos casos que alumbrarán al mundo y, como no, a la pesada de Kang, obsesionada con el Barça. Lo mismo pasa con las salidas de jugadoras del B, que se verán saldadas con fichajes de futuro como los que ya está haciendo el club y el talento y ganas de las jugadoras que suben desde categorías más inferiores.
En resumen, que todos hubiéramos firmado tener a Alexia, a Mapi o a Ona este 2027. Pero eso ya no va a suceder, así que no nos queda otra que confiar para que nuestro club siga siendo una referencia mundial. Estamos solo a principios de verano y confío en que Pere Romeu, renovado dos años más, y todo su staff y equipo directivo sabrán qué hacer para encarar este futuro que para algunas es tan gris. Pero yo soy de los que piensa que esto no es Mordor (al menos todavía), y que podemos confiar en que se hará una buena gestión pensando en presente y futuro. Y si queremos ser críticos, como mínimo esperar a que se cierre el verano. ¿Qué hacer de mientras? Muy fácil disfrutar de todo lo conseguido este año, algo que muchos desearían tener en sus casas millonarias y que, por el momento, no han logrado ni con todo el dinero del mundo. Y eso sí que jode.

