El Barça tiene dos dilemas con Ferran Torres
El club no quiere perder al delantero valenciano, pero si él decidiera marcharse, se valora la posibilidad de hacer caja tras el gran Mundial que ha protagonizado.

Ferran Torres es uno de los nombres de moda del mundo del fútbol después de que su historia de superación le llevara a protagonizar la gran película deportiva de su vida, marcando el gol decisivo de España en la final del Mundial contra Argentina. Que el valenciano despierta pasiones más allá del fútbol con su larga cabellera es un hecho, pero ahora parece que, por fin, ha conseguido una credibilidad futbolística que en muchas ocasiones se había puesto en duda a la hora de valorar su papel en un gran equipo como el Barça. El mordisco en la final fue tan letal que algunos culés ya temen perder a Ferran Torres justo en el mejor momento de su carrera. ¿Pasará?
No tenemos una bola de cristal, pero sí sabemos que el Barça no está por la labor de perder a un jugador como Ferran, que además es una pieza muy importante dentro del vestuario azulgrana. Fuentes del club dejan entrever, con mayor o menor claridad, que la voluntad es ofrecerle la renovación al delantero, que termina contrato este año, porque siempre han creído en él, porque Hansi Flick valora su polivalencia, su esfuerzo y su sacrificio, y porque la idea era construir un equipo más sólido y con más recursos para ganar la Champions, no debilitarlo. Además, al club no le hace ninguna gracia la posibilidad de que Ferran acabe reforzando a un rival directo como el PSG, aunque allí esté Luis Enrique y le conozca a la perfección. Otro caso Dembélé, por favor, ¡no!
Pero aquí es donde entra en juego la voluntad del propio futbolista y la capacidad de convicción de un Lucho que quiere que el valenciano sea el relevo de Gonçalo Ramos, así como el poder económico de un club que va sobrado de petrodólares. Si es el propio Ferran quien decide cambiar de aires, el Barça lo tendrá muy complicado y, en ese escenario, sí podría ser más conveniente venderlo antes de que el próximo año se marche libre, con el Atlético de Madrid de Mateu Alemany sobrevolando la operación como un buitre.
La sensación es que en el club todavía no lo dan por perdido y creen que la partida sigue abierta, ya que Ferran quiere ganar la Champions con el Barça y mantiene una excelente relación con varios compañeros del vestuario. Por si acaso, el PSG también trabaja en paralelo las incorporaciones de Diomandé (Leipzig) y Akliouche (Mónaco), mientras que el Barça afronta otro gran dilema: fichar a un delantero centro de garantías —el gran deseado sigue siendo Julián Álvarez— sin perder potencial ofensivo. La marcha de Ferran sin ese fichaje estrella sería un golpe muy duro para el club, que, una vez finalizado el Mundial, tendrá que trabajar a contrarreloj para terminar de definir la plantilla. Los nombres de Gordon y Adeyemi no parecen suficientes cuando, además de las bajas, también existen dudas sobre el futuro de algunos jugadores como Raphinha o el propio Ferran Torres.
El Barça lo tiene claro: quiere seducir a Ferran con un nuevo contrato, aunque la renovación no podría hacerse efectiva hasta el próximo mes de septiembre por cuestiones relacionadas con el límite salarial. Un obstáculo que puede ser más o menos salvable en función de la voluntad del jugador. Lo que sí tienen claro en los despachos del club es que, si finalmente el delantero decide no renovar, habrá que hacer caja con su traspaso para afrontar los fichajes pendientes. El hándicap es evidente: ni el PSG ni ningún otro club hará una locura económica por un futbolista al que solo le quedará un año de contrato antes de quedar libre. La solución, en los próximos quince días.

