Julián Álvarez: por precio no, por actitud sí
El fichaje del argentino genera consenso entre los culers por su alto traspaso, pero hay que reconocer que se lo está currando y valorar su deseo por el club

Es más que evidente que el fichaje de Julián Álvarez por el Barça no genera consenso, especialmente por el alto precio de un jugador que muchos no ven como un crack determinante. Pero no es menos cierto que pocos jugadores han mostrado en los últimos años tantas ganas de vestir de azulgrana como el argentino. Y lo más importante es que lo suyo no es un farol, lo ha demostrado con hechos y palabras: solo quiere Barça. Me vais a permitir que sea un poco romántico pero, en épocas de clics, números y postureos, que un profesional muestre esta insistencia para venir a nuestro club me toca la patata caliente.
El fútbol es más negocio que nunca, el único color que parece seducir a los jugadores es el verde- de la billetera, no del césped- competimos con auténticos clubes estado que están dispuestos a pagar el oro y el moro por cualquier capricho del presidente o del entrenador de turno. Y en este contexto, aunque con cifras millonarias, emerge el deseo de un argentino que se lo está currando como pocos para poder cumplir su sueño, que no es otro que vestir la camiseta del Barça.
Y sí. La sensación es que se lo va a tener que currar un poco más y que la vía por la que apuesta, el diálogo, la educación y el bienquedismo, no le será suficiente para alcanzar sus sueños. El Atlético de Madrid se ha vestido de coco con el Barça y no quiere oír ni hablar de la posibilidad de que Julián se vaya a Barcelona, a pesar de los favores que le ha hecho el club azulgrana en los últimos años regalándoles jugadores como Villa o Luis Suárez. Aunque eso es más problema nuestro, que suyo. Vender bien parece la asignatura eterna de este Barça que tiene que pagar un dineral por fichar pero que, en muchas ocasiones, termina regalando jugadores con buen caché mientras que el club de la meseta saca cifras millonarias de canteranos que no salen ni en la colección de Panini.
El entorno de Julián Álvarez deslizó hace unas horas que el jugador podría plantarse y que está muy molesto porque Simeone está en Ibiza de vacaciones y no ha podido hablar ni con él ni con Gil Marín, CEO del club colchonero. Este martes ya acudido a Majadahonda, en la Ciudad Deportiva del Atlético, aunque pinta que si quiere tener un desenlace feliz va a tener que adoptar una actitud algo más beligerante, que no tiene porque ser incendiaria. O sí…
Está claro que si el jugador finalmente se disfraza con las pinturas de guerra el Barça tendrá una responsabilidad con Julián y no lo puede dejar tirado. La Liga empieza en nada, el club aún no tiene atado a ningún delantero centro y, por si fuera poco, Ferran Torre está ya con pie y medio fuera del Barça. O tienes un plan B muy, muy controlado, o ya estás obligado a tener que ir con todo a por un Julián que gusta, pero no por ese precio. El precio ya es problema del Barça, lo que sí que me preocupa es la presión que pueda tener encima Julián dependiendo del esfuerzo titánico que se haya hecho por él, y con un socio blaugrana que tiene la mosca tras la oreja sobre su valúa y rendimiento en el club. Solo los goles o las actuaciones estelares, apaciguarán esa sensación de despilfarro.
Espero que el Barça sepa lo que está haciendo porque se avecina una guerra cruda e intensa que se va a trasladar a los partidos que tengamos con los del Cholo esta temporada. Si jugar contra el Atlético en los últimos años ya significa prepararse para ir a una guerra futbolística algo soez, no quiere ni imaginar lo que puede pasar esta temporada si con más o menos rebeldía, el jugador termina cumpliendo se sueño. Os confieso que yo soy de los que no hubiera pasado esa cantidad por Julián, pero puestos a bajar al barro, prefiero pensar que me estoy partiendo la cara y la billetera por alguien que sí que ha demostrado que quiere venir. Y eso ya es tener mucho ganado.

